lunes, 29 de diciembre de 2008

Desmemoria de Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (XI)

Desde hace algunas entregas hemos podido leer las informaciones que el Rufián Melancólico nos ha dado sobre el ambiente del Madrid de noviembre de 1936. Gracias a estas entregas y a los comentarios que se han ido publicando en cada una de ellas, hemos sabido también cómo se conformaban los comités y grupos que luego tendrían responsabilidades en las sacas de presos y en su poterior asesinato en Paracuellos. Por los comentarios han desfilado siglas y nombres. Damos paso ahora a Sexto Empírico, quien aporta la mayor información ofrecida hasta ahora sobre uno de estos hombres, Amor Nuño, acusado falsamente por Jorge M. Reverte de haber participado en las matanzas de noviembre.


¿Quién fue Amor Nuño?
Por Sexto Empírico

Amor Nuño resultaría un personaje más bien anónimo y prácticamente desconocido de no haber saltado a las páginas de los periódicos la reiterada acusación que el periodista Jorge Martínez Reverte formula contra él, acusándolo de ser el responsable de las “sacas” de presos de las prisiones de Madrid en Noviembre de 1936 y que fueron asesinados en Paracuellos del Jarama, Torrejón de Ardoz y otros lugares próximos a la capital. En su libro, este periodista, aficionado a la investigación histórica, pero sin los códigos deontológicos y límites empíricos que impone la investigación científica al no haber sido entrenado en ellos, elabora conjeturas poco plausibles, modifica los hechos y los documentos, incluye juicios de valor de dudosa valía y ensalzamientos y descalificaciones personales, dependiendo de si la persona en cuestión es próxima a su ideología o lejana a la misma. En el caso de Amor Nuño, es claro que está en sus antípodas. No obstante, dada su reiterada insistencia en crear un personaje importante donde antes no lo había y debido a las acusaciones que le formula, parecería normal y correcto en un historiador, aunque sea aficionado, aportar datos sobre dicha persona, por muy sumarios que puedan ser. Su insistencia ha magnificado al personaje, pero poco se conoce del mismo. Por ello, la pregunta, ¿quién fue Amor Nuño? merece una respuesta, aunque los datos conocidos hasta el presente sean escasos.



Hasta la aparición del libro de Martínez Reverte en el año 2004, Amor Nuño había pasado prácticamente desapercibido y sólo era citado como un nombre cuando los historiadores mencionaban la composición de la primera Junta de Defensa de Madrid, presidida por el general Miaja Menant, y en la que Amor Nuño ocupó la Consejería de Industrias de Guerra (llamada inicialmente de Producción), al principio, y la de Transportes, después, desde el 7 de Noviembre de 1936 hasta el 23 de Diciembre del mismo año, en que dimitió. En los libros de memorias escritos por los libertarios y publicados o conocidos antes del libro de Martínez Reverte, Amor Nuño aparece como una figura de escaso relieve, aunque durante un tiempo estuviera ocupando el cargo de secretario de la Federación Local de Sindicatos de Madrid. Entre los libros y documentos que mencionan a Amor Nuño pueden citarse Madrid, corazón que se desangra de Gregorio Gallego –probablemente el libro que más daño le haya hecho a Amor Nuño, aunque no intencionadamente, y utilizado torticeramente por Martínez Reverte-, Nosotros, los asesinos de Eduardo de Guzmán, Memorias de un condenado a muerte de José E. Leiva, Memorias de guerra, cárcel y exilio de un anarcosindicalista de Cipriano Mera, Esbozo de una enciclopedia histórica del anarquismo español de Miguel Íñiguez –obra que siguiendo a Gallego, también le hace mucho daño- y como documento no publicado el “Diario de Guerra” de Cipriano Mera. En conjunto, no llegan a veinte páginas las dedicadas a Amor Nuño, lo cual, desde un punto de vista periodístico y manipulador, le convierte en una víctima propiciatoria. Nada se sabe de él, nadie puede defenderlo, nadie se atreverá a defenderlo de una acusación tan grave, sobre todo si parece apoyada documentalmente. Ni siquiera los herederos actuales de su organización, la CNT, se han atrevido a defenderlo. Todo lo más a escurrir el bulto, afirmando que la organización no tuvo nada que ver en los asesinatos y mostrando, como prueba, el nombramiento de Melchor Rodríguez y su obra en defensa de los presos entre Noviembre de 1936 y Marzo de 1937. Así pues, puede decirse que Amor Nuño es prácticamente desconocido. No obstante, y dada la popularidad de que ha gozado en los últimos años, se merece un estudio biográfico extenso, meticuloso y crítico. Mientras tanto, lo que sigue en un muy pequeño apunte biográfico, para responder a la pregunta de ¿quién fue Amor Nuño?


El nombre con el que fue registrado por el juez Cuervo-Arango en el municipio asturiano de Cudillero el día 3 de Diciembre de 1913, fue el de Ricardo Nuño Pérez y el registro se hizo a instancias de su abuelo materno. Había nacido el día anterior, es decir, el día 2 de Diciembre y era hijo de Ricardo Nuño Huergo y de Carolina Pérez. Nació en la casa del abuelo, en el lugar de Piñera, en el municipio de Cudillero. Sus padres tenían una pequeña tienda de ultramarinos y bebidas en el centro del pueblo, de escaso número de habitantes en aquellos años y dedicados preferentemente a la pesca y a la agricultura. Cudillero es un puerto natural maravilloso, enclavado en la costa asturiana. El propietario del local que tenían en alquiler los padres de Amor Nuño era el juez que efectuó la anotación en el libro de registro municipal.


Mítin de CNT en el Cinema Europa, Madrid 1933


De sus primeros años apenas se sabe nada, sólo que tuvo dos hermanos que le sobrevivieron y que su familia continuó viviendo en Cudillero hasta finales del año 1936, en que el padre, la madre y los dos hermanos se trasladaron a Gijón ante el avance de las tropas franquistas del coronel Aranda. Las primeras noticias que se tiene de Amor Nuño, ya con este nombre, son de primeros de los años treinta en Madrid, en una ficha policial, en la que figura como detenido por poseer una pistola y que tenía 18 años. En 1934, por tanto con veinte años, aparece por primera vez como inscrito en el Sindicato de Transportes de la Federación Local de Sindicatos de la C.N.T. de Madrid, en la sección de chóferes, con el número 5.720, afiliándose en el mes de Mayo. También por ese año, al constituirse l

as Juventudes Libertarias, se hace miembro de las mismas y entabla relación con José Leiva, quien durante algún tiempo desempeñó el puesto de secretario de las Juventudes Libertarias de Madrid, como sucesor de Amor Nuño en dicha secretaría.

Antiguo palacio del Marqués de Monistrol, calle Luna 11.
Federación Local de la CNT de 1936 a 1939. Foto de los años 60


Participa activamente en las asambleas sindicales, lo que le hace ser conocido entre los militantes del Sindicato del Transporte y, cuando a principios del año 1936 se declara la huelga de la construcción y un gran número de destacados militantes son apresados y encarcelados como presos gubernativos, los sindicatos de Madrid, eligen a Amor Nuño como secretario de la Federación Local. Llevaba desempeñando este puesto escasos meses, cuando se produjo el golpe de estado de los militares y el inicio de la Guerra Civil. A los pocos días del estallido de la misma, una semana o diez días tal vez, Amor Nuño, junto con sus amigos los hermanos Albert, constituyó una columna de milicianos a la que pusieron el nombre de “Amor y Libertad” y mientras Mera, Mora y otros confederales estaban luchando contra el ejército faccioso en Guadalajara, Talavera, Guadarrama, Segovia y Soria, Amor Nuño y sus compañeros lo hacía en los frentes de Toledo, Bargas y Olías, entre otros. Hay distintos testimonios que indican que esto fue así, entre otros el de Manuel Rascón –en su testimonio en la Causa General- y el de Cipriano Mera en “Diario de guerra”, quien se lo encontró en una de las escaramuzas durante este periodo. También, Gregorio Gallego habla de la columna “Amor y Libertad”, si bien le quita importancia y descalifica la actividad de Amor Nuño, diciendo que el peso de la misma era de los hermanos Albert. La actividad miliciana de Amor Nuño le llevó a abandonar temporalmente las labores de secretario de la Federación Local de la C.N.T. y sabemos por el testimonio de Rascón que éste último lo reemplazó en la secretaria durante todo el mes de agosto. Quiénes pudieron tomar el acuerdo de que fuese Rascón el secretario provisional de la Federación Local se desconoce en este momento, pero las implicaciones de este nombramiento son de enorme importancia, ya que a primeros del mes de agosto de 1936, Manuel Muñoz, director general de Seguridad, llamó a Rascón para que la CNT se incorporará a Comité Provincial de Investigación Pública que iba a funcionar en el edificio de Bellas Artes. ¿Llamó Manuel Muñoz a Rascón a titulo personal como secretario de la Federación Local o llamó a la Federación Local, a la Regional o al Comité de Defensa de la CNT? Es algo que no se sabe en este momento, pero lo cierto es que Rascón se integró en el Comité Provincial y a principios de septiembre ya no actuaba como secretario de la Federación Local, como él mismo afirma en la Causa General.


Milicias de CNT-FAI tras la toma de Cuenca.
El primero por la izquierda en el borde inferior es Cipriano Mera


Por diferentes fuentes se sabe que Amor Nuño fue reclamado por los sindicatos de Madrid para que ocupase el puesto para el que había sido elegido y fue retirado del frente, reintegrándose a su puesto de secretario de la Federación Local y existiendo constancia documental de que a principios de Septiembre lo estaba efectuando.


Felipe Sandoval Cabrerizo (Madrid, 1886 - Madrid, 1939)


No obstante lo anterior, que parece indicar que Amor no estaba en Madrid durante el mes de agosto, Felipe Sandoval, en su testimonio a la policía poco antes de suicidarse arrojándose por una ventana, lanza una acusación contra Amor Nuño. De acuerdo a Sandoval, el grupo de Amor Nuño habría sacado de la cárcel modelo al general Villaba el día 23 de agosto de 1936 y lo habría introducido en un coche para posteriormente asesinarlo. Esto podría indicar que Amor Nuño estaba en Madrid en esa fecha, pero también que fueron gentes de su grupo a las que Sandoval vio. Igualmente es verdad que Sandoval en otra parte de su declaración se confunde con respecto a la presencia de Amor en la Cárcel Modelo en los sucesos de agosto de 1936. También ha sido descrito por diferentes fuentes que el general Villaba fue asesinado en la escaleras de la cárcel, lo cual casa mal con el hecho de que hubiese sido introducido en un coche para ser paseado, probablemente en la Pradera de San Isidro.


Milicias de la CNT-FAI de la Iglesia del Carmen. 29 de julio de 1936. Foto: Alfonso


Otro de los episodios oscuros de Amor Nuño tiene que ver con la muerte de un falangista que se hallaba detenido en la iglesia del Carmen. De acuerdo al testimonio de tres milicianos, Amor Nuño viajaba en uno de los coches utilizados para desplazar al falangista a la zona de la Pradera de San Isidro y, aunque no disparó contra esta persona, de acuerdo a los testimonios sí estaba presente. En relación con la iglesia del Carmen y las profanaciones de cadáveres que se estaban cometiendo por parte de un afiliado a la CNT llamado Olmeda, Amor Nuño hizo que le instruyeran un juicio por el que fue condenado y fusilado.


Durante el mes de Septiembre de 1936 formó parte como jurado de los Tribunales Populares que se constituyeron en la Cárcel Modelo a instancias del presidente interino del Tribunal Supremo, Mariano Gómez.


Junta de Defensa de Madrid. El tercero por la derecha es Amor Nuño


Y llegamos a las fatídicas noches de Noviembre de 1936 y al nombramiento de Amor Nuño como consejero en la Junta de Defensa. En su ignorante y poco documentado pasaje de la constitución de la Junta de Miaja, Martínez Reverte no da cuenta de cómo se produjeron los nombramientos, y es un hecho crucial. Tenía a su disposición el libro de Aróstegui y Martínez, en que se recogen todas las actas conocidas de las Juntas de Defensa presididas por Miaja, pero parece que no las leyó. Se sabe que Miaja junto con los comunistas Mije y Checa y los miembros de las JSU Carrillo, Cazorla y algún otro, comienzan la composición de la Junta de Defensa en la noche del 6 de Noviembre. Se sabe también que Miaja y Pozas habían pedido la afiliación al partido comunista en tales fechas, lo sabemos por los documentos de los espías soviéticos (citados en España traicionada) y porque el propio Miaja le enseño su carnet del PCE a Largo Caballero (véanse Mis recuerdos).


Margarita Nelken (Madrid, 1896 - México, 1968)


Sabemos que Margarita Nelken se personó en el despacho de Manuel Muñoz en la noche del 6 de Noviembre y le arrancó el papel firmado para hacerse con los prisioneros de las cárceles madrileñas. Sabemos que este papel fue llevado y enseñado a los directores de las cárceles por los agentes de policía comunistas, por lo cual Margarita Nelken tuvo que entregárselo bien a los policías –poco creíble-, bien a los dirigentes del PCE y de las JSU, más probable. Se sabe también que la orden de Largo Caballero a Miaja era que constituyera una Junta de Defensa, compuesta con los partidos y organizaciones presentes en el Gobierno de la República y esto no se efectuó así, ya que las Juventudes Socialistas Unificadas, el Partido Sindicalista y las Juventudes Libertarias estaban presentes en la Junta y no en el Gobierno y, por el contrario, no estaba la FAI. También que las JSU detentaron la Consejería de Orden Público, clave en este asunto. Se sabe que poco después de las doce de la noche, en la madrugada del 6 al 7, en el Ministerio de la Guerra estaban reunidos Antonio Mije, Miaja, Gorev y Rojo, entre otros, y que en el mismo momento en la sede del Comité Central del PCE estaban reunidos, entre otros, Pedro Checa y Koltsov y que éste último, el coronel Mansurov (de la GRU), Roman Karmen y Lina Kondratieva estuvieron reunidos al amanecer del día 7 en el hotel Palace, hablaron por teléfono con Moscú y celebraron el 18 aniversario de la revolución rusa; sabemos todo esto porque lo cuenta Roman Karmen en su libro autobiográfico No pasarán. Y sabemos, y esto es de crucial importancia, que en la noche del 6 al 7, los comunistas y la JSU ya se habían repartido las consejerías, sin que en ningún momento estuvieran presentes representantes de la CNT, FAI y Juventudes Libertarias.


En la mañana del 7 de Noviembre, la Junta de Defensa tuvo una segunda reunión a la que asistieron todos los partidos y sindicatos, a excepción de los libertarios y que estos sólo se incorporaron en la reunión de la tarde del día 7 (véase a Aróstegui y Martínez). En ese momento, ya se habían producido dos de las grandes sacas. Ricardo Aresté, hijo del alcalde de Paracuellos, vio el asesinato de los presos en Paracuellos a las 8 de mañana del día 7 de Noviembre. Así pues, hubo una enorme actividad por parte de los dirigentes comunistas en esa terrible noche y se sabe que en las primeras horas de luz del día 7 ya se había producido la selección de presos, su conducción en autobuses y su asesinato en Paracuellos. Y todavía no estaban presentes los libertarios en la Junta de Defensa.


Serafín Aliaga
Mítin de Juventudes Libertarias en el Price

¿Por qué no participaron los libertarios en todo lo anterior? La respuesta es muy sencilla: porque no se les dijo nada de la constitución de la Junta de Defensa hasta después del mediodía del 7 de Noviembre. Largo Caballero había dado instrucciones para que sus sobres no se abrieran hasta las 6 de la mañana del día 7, pero Miaja y Pozas los abrieron a las nueve de la noche del día 6. Los ministros ya habían salido de Madrid, desconociendo las instrucciones de Largo Caballero y, por tanto, no pudiendo informar a sus respectivas organizaciones. En la noche y madrugada del 6 al 7, varios ministros, incluidos dos anarquistas, miembros de diferentes partidos y organizaciones, incluido Serafín Aliaga del Comité Peninsular de las Juventudes Libertarias, varios funcionarios y algún militar, fueron detenidos en Tarancón por los milicianos de la columna de Mera, que les llegaron a amenazar con el fusilamiento. Después de hablar por teléfono con las milicias, Eduardo Val, del Comité Regional de Defensa de la CNT, tuvo que trasladarse en automóvil a Tarancón, parlamentar con las milicias, conseguir la liberación de los detenidos y volver a Madrid. Mientras tanto se celebraron las reuniones para constituir la Junta de Defensa entre Miaja y los comunistas. Al mediodía del 7, desde la Junta de Defensa se convoca a la CNT para que aporte representantes a la Junta y acude Eduardo Val, quien al leer el escrito de Largo Caballero y ver que la Junta de Defensa no responde a lo planteado por el presidente del Gobierno, rechaza pertenecer a la misma y se reúne con la Regional y la Local. Acuerdan que el representante sea Enrique García del Sindicato del Transporte, pero después de una reunión más amplia y una deliberación, acuerdan que es la Federación Local de Sindicatos quien tiene que proponer al representante y que el nombramiento debe recaer en Amor Nuño por ser su secretario. Nuño y Enrique García se trasladaron a las 5 de la tarde a la sede de Junta de Defensa y en ese momento comenzaron a formar parte efectiva de la misma. Mientras tanto, y en lugar de la FAI que no fue invitada, las Juventudes Libertarias, a quienes se les había ofrecido participar en la Junta, probablemente para poder justificar la presencia de las JSU –aunque esto es una conjetura no documentada-, seleccionaron a Mariano García Cascales y a Antonio Oñate como representantes en la Junta.


Mariano García Cascales - Caricatura de Felix Schlayer


Esta reunión de la Junta de Defensa con todos sus miembros duró varias horas, como atestigua el diplomático Schlayer en libro Diplomático en el Madrid rojo, que dicho sea de paso, no ha sido traducido hasta hace poco, pero que Ian Gibson en 1983 –y es una de sus grandes aportaciones- leyó y citó. Por Aróstegui y Martínez, sabemos que después de la anterior reunión de la Junta de Defensa hubo otra a altas horas de la noche y que duró hasta las dos y media de la madrugada del día 8 de Noviembre. Por Schlayer sabemos que al finalizar la primera reunión, Carrillo se reunió con él, hasta cerca de las diez de la noche. Y por Gregorio Gallego sabemos que Amor Nuño cruzó Madrid parea reunirse con él en esa noche, para pedirle asesoramiento sobre como dirigir la Consejería, ya que anteriormente a él, Gallego había estado en una Junta Delegada presidida por Miaja, mientras el Gobierno estaba en Madrid. Así pues, parece poco probable que hubiese una reunión entre los libertarios y los miembros de la JSU después de la primera reunión y antes de la segunda y menos una reunión secreta. Que el tema de los presos y su traslado se trató en estas reuniones de la Junta no ofrece dudas ya que en las propias actas de las sesiones se recogen las preguntas de Caminero y García a Carrillo sobre el traslado de los presos, tres días después de constituirse la Junta. Pero incluso más importante que lo anterior es que Santiago Carrillo, en la entrevista que Ian Gibson le realizó el 13 de septiembre de 1982 y que incluye en su libro, menciona expresamente este asunto. De esa entrevista hay varias citas que merece la pena registrar aquí (siempre son palabras de Carrillo y entre paréntesis las páginas del libro de Gibson en la edición de 2005 donde figuran):

Santiago Carrillo y Fernado Claudín ante la tumba de Pablo Iglesias. Julio 1936

“Debían ser las 6 o 7 de la tarde cuando se van. Yo recuerdo que en ese momento Cazorla y yo vemos a Largo Caballero que está en la Presidencia esperando la marcha, y se enfada mucho por el hecho de que sepamos que el Gobierno se marcha. Le preocupaban, sin duda –y luego se vio que tenía razón-, los obstáculos que el Gobierno podía encontrar en el camino hacia Valencia, y quizá también el pánico que podría crearse en la población de Madrid de aquellos momentos.

Entonces, Miaja nos reúne esa noche, no recuerdo exactamente a qué hora, pero quizá hacia las diez de la noche. Sé que la reunión termina a las dos de la madrugada. Y esa noche ya se reparten las funciones en la Junta de Defensa, y a mi me dan la Consejería de Orden Público, todavía no sé muy bien por qué…” (p. 211).

“Nos reunimos… esa primera noche… nos reunimos en el Ministerio de Defensa, es decir, en el Ministerio de la Guerra, tampoco podría jurarlo” (p. 212).

“Entonces, en efecto, esa primera noche, al designar las funciones, a mi me nombran consejero de Orden Público. La designación, el acuerdo, es unánime, como nombramos a otros consejeros –de Abastos, de Defensa, no me acuerdo bien de los puestos que componían la Junta” (p. 212).

Las sacas del siete de noviembre, es decir, la evacuación del siete de noviembre –porque lo que fue es una evacuación que luego, eh…- fue decidida en conjunto por la Junta de Defensa… [negrita mía] Claro, se le puede creer a uno, o no se le puede creer, pero es que yo no tuve en ese momento noción ni de cómo se hizo esa evacuación, ni de lo que pasó en la evacuación” (p.221).

“I.G. De modo que lo que pasaría entonces con la evacuación de la cárcel Modelo sería que hubo una orden de evacuación firmada por..

S.C. Una orden de evacuación, que yo creo que debió firmar Miaja, yo no sé…

I.G. Sí, sí, pero usted no firmó.

S.C. Creo que, incluso, yo no firmé, porque era una decisión… pero tampoco aseguro que yo no la haya firmado. No tengo recuerdo… Pero ésa fue una decisión de la Junta y, bueno, las órdenes para eso las dio el general, las dio él” [negrita mía] (p.225).


Hay muchas otras citas importantes que se podrían hacer de esta entrevista entre Gibson y Carrillo y es recomendable leerla con detenimiento y desapasionamiento, porque hay muchas claves. En cualquier caso, no hay sombra de duda que las decisiones y ejecuciones fueron decididas por la Junta de Defensa antes de la presencia de representantes de la CNT y Juventudes Libertarias.


Por si no fuera suficiente, puede traerse también la declaración del policía Ramón Torrecilla, incluida en la Causa General. De acuerdo a Torrecilla: “Miaja reunió en la misma noche del 6 al 7 a los representantes de los partidos políticos integrantes del Frente Popular y designó la Junta de Defensa, asignando las dos carteras o consejerías más importantes (Guerra y Orden Público) a dos marxistas, que fueron respectivamente Mije (comunista) y Santiago Carrillo ( de las Juventudes Socialistas)… Que en la noche del 6 al 7 de Noviembre tuvo aviso el declarante de que iba a ser nombrado vocal del “Consejo de la Dirección General de Seguridad” (nuevo organismo que entonces se creaba) y aunque hasta el 10 del mismo mes no recibieron él y los demás consejeros sus nombramientos escritos, expedidos por Santiago Carrillo, ya en la madrugada del 7 de Noviembre celebró con otros consejeros una reunión y a partir de este momento empezó a funcionar aquel Consejo de la Dirección General de Seguridad...”


Milicias comunistas. Madrid noviembre 1936


El día 8 a las diez y media de la mañana comienza una reunión entre miembros de diferentes comités de la CNT de Madrid y dicha reunión se celebra en el local de Comité Nacional de la CNT, presidida por un militante de Madrid, Mariano Cardona, que formaba parte del Comité Nacional y que se había quedado en la capital cuando el día anterior dicho Comité Nacional, con su secretario Horacio M. Prieto al frente, se había trasladado a Valencia para estar cerca del Gobierno y asistir a los ministros anarquistas. El descubrimiento del borrador del acta y la difusión publicada de la misma es una –la- gran contribución de Martínez Reverte y de su libro al conocimiento histórico. Lamentablemente parece no disponer de una fotocopia completa de la misma, ni ha hecho el esfuerzo necesario para transcribir debidamente las partes del acta escritas a mano. Además, comete deslices impropios de un historiador y propios de una persona con enorme desconocimiento de las formaciones anarquistas y confederales, como, por ejemplo, cambiar nombres o introducir símbolos que indicarían que hay error en el acta. Además, escribe cosas que no están y no reproduce otras que están. Una de las modificaciones trascendentales de Martínez Reverte reside en el título del borrador del acta –desconozco si lo ha hecho intencionalmente o se debe a otra causa. De acuerdo a su reproducción en el libro, el acta sería de una reunión del Comité Nacional de la CNT con miembros de comités responsables de Madrid. De acuerdo al original del acta, es una reunión en la sede del Comité y entre miembros de Madrid. No es una reunión del Comité Nacional de la CNT con miembros de Madrid. Los participantes son nombrados por el comité u organismo que representan y a lo largo del acta van apareciendo sus nombres reales. También se observa que algunos entran y salen de la reunión y que alguna persona aunque se la nombra no está presente, como Melchor Rodríguez. El representante de la Federación Local en la Junta de Defensa da cuenta del acuerdo habido respecto a la liquidación de los presos. Textualmente dice: “A continuación da cuenta de los acuerdos que han tenido con los socialistas que tienen la Consejería de Orden Público sobre lo que debe hacerse con los presos, habiéndose tomado el acuerdo de dividirlos en tres grupos”. Dado que está informando en ese momento sobre los acuerdos de la Junta de Defensa y sobre los mensajes de Miaja no hay dudas al respecto de que este fue un acuerdo de la Junta, que como vimos en la entrevista a Carrillo había sido tomado antes de la presencia de la CNT y firmado por Miaja. Puesto que todos los que estaban en aquella reunión eran comunistas –incluido Miaja-aunque representaban a diferentes organizaciones, PCE, JSU, UGT-Casa del Pueblo y Partido Socialista, era fácil llegar al acuerdo, especialmente bajo la vigilancia de los militares y agentes soviéticos de la NKVD, es decir, Orlov, Grigulevich, Vittali, Codovila, Orlov, Gorev y compañía . Los republicanos no llegaron hasta la mañana siguiente y el representante del Partido Sindicalista tampoco estuvo. La reunión de la tarde, sobre todo después de la presencia de Schlayer y el doctor Henny ante Carrillo y Miaja pidiendo garantías para los presos, solo sirvió para que el acuerdo incluyese también a quienes no habían participado en la decisión ni en los asesinatos.


Hotel Gaylord´s.
El "Estado Mayor Amigo" o cuartel general de los soviéticos en Madrid.


Auque no es este el momento ni el lugar para hacer un examen detallado del famoso borrador del acta, nadie honesto y de buena fe puede decir que en dicho acta aparezca el nombre de Amor Nuño, como tampoco aparece el de Carrillo ni el de ninguno de los miembros de la las Juventudes Socialistas Unificadas que detentaban la Consejería de Orden Público. Por eso, Martínez Reverte es un fraude intelectual e historiográfico.


Milicias de Vigilancia de Retaguardia

Que, junto con milicianos de las distintas formaciones presentes en el Comité de Fomento y las Milicias de Vigilancia de la Retaguardia, participaron milicianos de la CNT y de la FAI en las sacas y en los fusilamientos, es indudable. Lo venían haciendo desde la constitución del Comité de Fomento. Que con la excepción de Rascón, que había sido secretario provisional, no eran miembros destacados, conocidos e influyentes, es igualmente cierto. También es completamente cierto que miembros destacados de la CNT, de la FAI y de las Juventudes Libertarias fueron conocedores de que se habían producido las sacas de los días 6, 7 y 8 de Noviembre y entre tales miembros destacados se incluye a Amor Nuño, Enrique García, Mariano Garcia Cascales, Eduardo Val, Isabelo Romero, García Pradas, Luque, Diezhandino, Mariano Cardona, Antonio Oñate y Melchor Rodríguez, entre otros. Que con la excepción de Melchor Rodríguez, ninguno hizo nada para evitarlas, también es cierto, aunque habría que saber el margen de maniobra que tenían. Pero de lo que no hay duda es que ninguno de los citados ni sus respectivas organizaciones tomaron la decisión de efectuar las sacas masivas.


A partir de esa fatídica fecha, Amor Nuño se dedica en exclusiva a la organización y los trabajos de la consejería que tenía asignada y fue uno de los elementos más activos entre los consejeros de la Junta de Defensa, pues después de Miaja y el secretario de las Junta, fue el consejero que estuvo presente en más reuniones y uno de los que más intervino en ellas. Tuvo encontronazos en la propia Junta con Carrillo y los demás comunistas, por diversas razones y también los tuvo con miembros de su propia sindical, encontronazos que le llevaron finalmente a presentar la dimisión, primero a la Federación Local y posteriormente a Miaja, a quien indicó que era por motivos de salud. Otra vez, con su falta de escrúpulos, Martínez Reverte, lo acusa de que su enfermedad era el miedo. Es decir, le llama cobarde. Lo cierto es que, una vez más y como es propio de un indocumentado, Reverte se equivoca, fantasea y difama. La dimisión de Amor Nuño se produjo el día 21 de Diciembre en una reunión de la Federación Local, pero no fue efectiva hasta unos días después.

Amor Buitrago


El origen de la dimisión estuvo en una serie de denuncias realizadas por un miembro de la Juventudes Libertarias de Madrid, Amor Buitrago, que posteriormente sería un delator de sus compañeros, quien, inicialmente desde las páginas del periódico Frente Libertario, acusó a Nuño de servirse del puesto en vez de servir a la organización y de pasearse por el frente con una secretaria demasiado guapa, en vez de dedicarse a la lucha contra los fascistas. Según el general Riquelme, esta muchacha tenía familiares en la otra zona y comunicó dicha información a Gregorio Gallego. De acuerdo a Riquelme, unos papeles secretos sobre acciones militares habrían aparecido en Salamanca y su sospecha fue que habían llegado allí a través de la muchacha y que esta los habría obtenido de Amor Nuño. Gallego debió comunicar esto a Amor Buitrago –esto es conjetura, puede que Riquelme también informase a Buitrago- y éste se lo comunicó a Val, Isabelo Romero y Cipriano Mera –esto es certeza-, quienes decidieron que Amor tenía que dimitir. En una reunión tormentosa de la Federación Local, a la que no asistieron cierto número de sindicatos, Amor Nuño fue acusado de ligereza y de traición. Cipriano Mera, que no era el colmo de la sutileza ni de las formas, lo acusó de traidor, lo empujó contra la pared y lo amenazó con llevarlo a primera línea de fortificaciones sin armamento, para lo cual dijo a dos milicianos que acompañaran a Amor Nuño a su casa a recoger ropa y lo llevaran al frente. Gregorio Gallego estuvo presente en dicha reunión y la narra en su libro Madrid, corazón que se desangra. La reunión terminó con la dimisión de Amor como consejero y secretario de la Federación Local. Dos días más tarde, convocado por el vicesecretario de la Federación Local, se celebró un pleno de sindicatos en el que entre otras cosas se trató el asunto de la dimisión de Amor. Durante dos días, se trató el asunto en dos sesiones, y el resultado final fue que hubo unanimidad en que el comportamiento de Amor había sido correcto a lo largo de todas sus actuaciones en representación de la CNT, tanto en la local como en la Junta de Defensa. Amor Buitrago fue reprobado por todos los sindicatos que aportaron pruebas e informaciones referentes a que era un pequeño matón y fanfarrón y que el origen del problema con Nuño había sido que éste no le había querido dar gasolina para su coche, dado que Nuño tenía que racionar la gasolina a todas la organizaciones y que debería ser reservada para los asuntos realmente importantes y no para las actividades irrelevantes de Amor Buitrago. Se reconvinieron también las acciones de Isabelo Romero y, en especial, de Eduardo Val, a quien se acusó de proceder al margen de la organización y haber tomado decisiones sin consultar a los sindicatos.


Eduardo Val. Secretario del Comité de Defensa Confederal del Centro


Como elemento de reducción de su enorme poder, el pleno de la Federación Local decidió crear un Comité Local de Defensa, independiente del de Eduardo Val. Se reconvino también el proceder violento de Mera, aunque se entendió que tanto él como Val habían sido manipulados por Amor Buitrago. Y lo más importante, se pedía a Amor Nuño que continuase en sus puesto, celebrándose una votación para confirmar o remover a Nuño, arrojando un resultado final de 18 sindicatos a favor, 1 en contra y 3 abstenciones. A pesar del resultado tan favorable de la votación y de los elogios a su gestión, Amor Nuño dimitió de manera irrevocable. Se produjo seguidamente una segunda votación en la que fue elegido González Marín para suceder a Nuño en la Consejería de Transportes, resultando elegido por 12 votos a favor.

Serrano 111. Antiguo palacete de los Luca de Tena y sede durante la guerra
del Comité de Derensa Confederal del Centro


González Marín, que estuvo en la Consejería hasta el final de la Junta de Defensa, era compañero de Amor en el Sindicato del Transporte. La tercera votación fue para elegir secretario, recayendo el nombramiento en Martín, que había venido actuando como vicesecretario. A estas dos sesiones del pleno de la Federación Local no asistió Gregorio Gallego, y por esta razón no las narra en su libro, y Gallego tampoco sabía que se habían celebrado ni lo que se había discutido en las mismas. En el caso de Gallego, esto no tiene la más mínima importancia, al fin y al cabo su libro es una crónica basada en sus experiencias, pero es gravísimo en el caso de Martínez Reverte, por su falta de respeto a verdad histórica, por su falta de honestidad profesional y por la maledicencia que le ha caracterizado en todos estos años respecto de Amor Nuño.


Mítin cenetista en el Teatro Pardiñas. Madrid, febrero 1937


A pesar de haber abandonado sus cargos, la vida militante de Amor Nuño continuó y pocos meses después fue elegido secretario del Sindicato de Transportes de Madrid y en tal condición fue elegido miembro del Secretariado de la Federación Nacional de la Industria del Transporte (FNIT) de la C.N.T., acudiendo por dicho nombramiento a diversas reuniones y plenos, uno de los cuáles se celebró en Barcelona, poco después de los hechos de Mayo de 1937. El día 2 de junio de 1937 (no el 4 de Mayo como dice Íñiguez en su Bosquejo de una enciclopedia del anarquismo español) y a la salida de un teatro fue detenido por la policía comunista, acusado de tenencia de armas, por habérsele encontrado una pistola. Estuvo detenido casi tres semanas y finalmente liberado, después de que la CNT de Madrid visitase a Miaja para que avalase a Amor. A su regreso se reintegró a su puesto de secretario del Sindicato del Transporte y permaneció en este puesto hasta principios del año 1938.


Melchor Rodríguez, "El ángel rojo"

Durante este año 1937 y especialmente a principios del mismo se produjo un hecho especialmente destacable en la biografía de Amor Nuño, por lo que debe ser mencionado. Es conocido que Melchor Rodríguez salvó muchas vidas de facciosos y derechistas en Madrid, además de vidas de muchos presos, lo cual de valió ser denominado el “Ángel Rojo”. Sin embargo, no es conocido que, en menor escala, Amor Nuño hizo lo mismo. Entre los papeles que se ocuparon a Félix Ciriza, uno de los jefes de la “quinta columna” en Madrid y antiguo falangista, cuando fue detenido en Marzo de 1937, apareció el nombre de Amor Nuño. En su declaración el día ocho de marzo de 1937, y respondiendo a las preguntas sobre las fichas que se ocuparon en su casa cuando fue detenido, afirma -y copio textualmente- : FICHA NUMERO SIETE: “AVERIGUAR SI AMOR NUÑO, EL DELEGADO JUNTA DE DEFENSA ES NUESTRO, TIENE 18 REFUGIADOS.- ASUNTO LOIGORRY, EMBAJADA BRITANICA. INFORMARSE SOBRE POLICIA JIMENO SE-6.- SOLUCIONAR ASUNTO TENIENTE (4) QUE TIENE QUE MARCHAR A VALENCIA.” Contesta el declarante que el primer punto lo aclarará su hermano NICOLAS CIRIZA.- Que tenía noticias de que en casa de Amor Nuño había refugiados y que suponía pudiera serle afecto.” (Este documento figura en el Centro de Documentación de la Memoria Histórica de Salamanca, PS Barcelona, 177, Expediente 16). Así pues, Amor Nuño no sólo luchaba contra los fascistas, también protegía a inocentes y no en un número pequeño. Es obvio que la aparición de su nombre en las fichas de los quintacolumnistas hermanos Ciriza y que estos cayeran en manos de la policía comunista y del SIM, tenía que ocasionarle problemas. Y los tuvo. Dos meses después fue detenido en Barcelona. En cualquier caso, este hecho debería servir al menos para reconsiderar los insultos y descalificaciones que le hace Martínez Reverte y sus seguidores. Debe recordarse que los hermanos Ciriza fueron liberados después de la caída de Barcelona, aunque habían sido condenados a muerte, y después de haber pasado por la checa de Vallmajor, construida por Laurencic.


Manuel González Marín junto al general Miaja. Marzo 1939


En este tiempo, año 1937, Amor Nuño, como González Marín y otros muchos confederales madrileños, entre ellos el que después de la muerte de Franco sería el primer secretario del Comité Nacional de la CNT, Juan Gómez Casas, que tenía tan sólo 17 años en ese momento, se afilia a la Solidaridad Internacional Antifascista (SIA), la organización que tenía, entre sus cometidos, rivalizar con el Socorro Rojo comunista. También en esta época se casa, aunque se desconoce el nombre de su mujer y si tuvieron hijos. Lo cierto es que en 1937 estaba casado.


El 1 de Mayo de 1937 entra como soldado de reemplazo en la Agrupación Octava del Servicio del Tren Automóvil del Ejército del Centro, pasando en 1938 al Comisariado de Guerra y siendo nombrado comisario de la 2ª Compañía del Batallón Mixto del Tren Automóvil. Previamente, había superado dos cursos y sido propuesto para el tercero, en la Escuela de Aplicación de Oficiales del S.T. E., donde se encontraba en Noviembre de 1938. En Febrero de 1939 fue examinado para revisión de destino y en marzo de 1939 se encontraba en Madrid durante la revuelta comunista y el golpe de Casado.


Cuando los franquistas entran en Madrid y se produce la desbandada de los miembros de las fuerzas políticas y sindicales que allí quedaban, Amor Nuño sale para el puerto de Alicante, donde se suponía que habría barcos para llevarlos al exilio. Como es sabido, tales barcos no aparecieron y tan sólo se hizo la oferta de que los máximos responsables de las organizaciones, en un número reducido para cada una, podrían embarcar en un barco inglés que estaba en la costa. José Leiva, como secretario de la Juventudes Libertarias de Madrid tuvo que hacer la elección de quiénes serían los “afortunados” que recibirían el pase para acceder al barco. Leiva, después de consultar con algunos compañeros, decidió que Nuño era uno de los que tenían que subir al barco y le dio su pase.


Puerto de Alicante, 1 de abril de 1939


Sin embargo, visto que había muchísima gente que tendría que quedarse, Amor Nuño se dirigió a la multitud, y rompiendo su pase, les dijo que las consecuencias de la derrota tendrían que ser para todos. Felipe Sandoval tuvo que saber que Amor Nuño era uno de los elegidos para salir de Alicante, y así en su testimonio ante los policías franquistas, afirma que Amor Nuño se había escapado. Lo cierto es que estuvo en el campo de Albatera, como tanto otros, y también, como tantos otros, fue denunciado por Amor Buitrago. Fue trasladado a Madrid, interrogado y torturado mediante palizas en la Dirección General de Seguridad, y debió de quedar tan quebrantado que uno de los militantes de Madrid, Mulsa, al ser llevado al cuartel de policía de la calle de Almagro, informó, equivocadamente, de que Amor Nuño había muerto destrozado por las palizas, lo que recoge Eduardo de Guzmán en su libro Nosotros los asesinos publicado treinta años antes que el de Martínez Reverte y que éste no consultó. Lo cierto es que fue condenado a muerte en Consejo de Guerra y fusilado en las tapias del Cementerio del Este el 17 de Julio de 1940. El dato preciso de la fecha del fusilamiento lo aportaron Nuñez-Ballart y Rojas Friend en su libro Consejo de guerra: los fusilamientos en el Madrid de la posguerra, 1939-1945. Yo me permito añadir que la hora de su muerte fueron las cinco y cinco de la madrugada. Fue enterrado en una fosa común.


Anteriormente, a principios del año 1938 se produjo un hecho importante en la vida de Amor Nuño. Su padre, que se había trasladado a Gijón a principios de Septiembre de 1936, ante el avance de las tropas franquistas, fue detenido al caer Gijón en manos de las tropas de Dávila y sometido a consejo de guerra sumarísimo. Se le acusó ser actuar como miembro del Comité de Guerra de Cudillero desde el 25 de Julio a principios de Septiembre de 1936, en representación de la CNT, comité del cual formaban parte también la UGT y el PCE. Se le acusó, junto a los restantes miembros del comité, de haberse apoderado de la cantidad de 5.775 pesetas que se encontraban en el Banco Herrero y de haber dejado un recibo de la incautación de las mismas, en el que figuran cuatro sellos correspondientes a CNT, UGT, PCE y Alcaldía de Cudillero. Se le acusó por Urbano Cuervo-Arango, hijo del juez Cuervo-Arango, de haber pedido su detención. Y, por último, se le acusaba de haber estado a cargo de un aparato de radio instalado en la alcaldía. Tras un juicio sin ningún tipo de defensa -no hubo defensor-, se le condenó a muerte el 9 de Mayo de 1938. Tenía 55 años en ese momento. Cuatro meses más tarde la pena de muerte le fue conmutada por la inferior de 30 años de reclusión, saliendo en libertad provisional en 1955 en La Coruña después de haber pasado por diferentes penales, totalizando más de 17 años de cárcel. Mientras tanto los dos hijos vivos que le quedaban se habían marchado a Brasil y su mujer tenía que ganarse la vida como lavandera. Ya tenía 72 años y una salud maltrecha. Pero, naturalmente, Amor Nuño no llegó a saber nada de lo que ocurrió con su familia después del 17 de Julio de 1940 y no sabemos si antes. Tampoco se sabe qué fue de su mujer.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Desmemoria de Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (X)

Escatología de la revolución (a modo de preámbulo)

por El Rufián Melancólico

Milicianos de retaguardia. Madrid, agosto 1936

La matanza de Paracuellos es un salto cualitativo en el terror. Madrid se ha calentado a fuego vivo durante todo el verano y ahora hierve. Es difícil no salpicarse. Si lo observo en frío y sin desviar la mirada creo que no salvo a nadie o salvo a todos.

Unir y separar: Los que lo aconsejaron, los que lo planificaron y los que lo ejecutaron, los que sabiéndolo huyeron a Valencia, como Muñoz o Galarza, o los que hicieron como si no fuera con ellos, como el ministro de Justicia García Oliver.

El terror es de todos, como las “checas” , desde el primer día, desde el asalto a los cuarteles. Es un arma tan eficaz como el fusil que nadie quiere deponer. Se merca con el, se acumulan riquezas, se llega a pactos, a reglamentos, a compromisos, como la creación de “Fomento” o como la alianza de Atadell y Lino contra el comunista Méndez; también se ponen los huevos encima de la mesa si hace falta, como dice Melchor que hizo Rascón, o como harán los Guardias de Asalto que acompañen a Margarita la madrugada del 6 de noviembre en su visita a Manuel Muñoz.

Desde que estalla la guerra se crean comités depuradores que se reproducen como hongos; en los ministerios, en los colegios profesionales, en los talleres, en los periódicos, en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Aquí y allá se votan a mano alzada las listas de desafectos que se enviarán a Fomento. Se buscan traidores, “pacos” y emboscados en cada piso, en cada desván, en los sótanos y en los áticos. Los comités de depuración anidan hasta en la policía más fiel, la que se ha batido el cobre en Madrid y Barcelona, la Guardia de Asalto, cuya tremenda purga todavía está por contar.

Suma y sigue. En la Dirección General de Seguridad que encabeza Manuel Muñoz se dan generosamente carnés con licencia para investigar, registrar, detener, juzgar y ejecutar a checas y “chequitas”. Quien lo quiere lo tiene. A los republicanos de Azaña y a los Federeales de Barriobero el terror les excita y les hace revivir sus queridas estampas de Michelet; el Comité de Salud Pública. Así llaman algunos de ellos a Fomento en un lapsus revelador cuando comparecen años después ante los tribunales franquistas. Perderán la cabeza, como Robespierre y Saint Just.

La CNT-FAI no lo esconde, “la revolución justiciera marcha”, proclama en agosto el diario CNT y recomienda el camino a seguir: “acción y tiro certero”. Todos saben a que atenerse. Los socialistas, además del ministro de Gobernación, Galarza, tienen su brigada, su “gran Atadell” y en Claridad, el periódico ugetista de tendencia “Caballero”, se pide a las claras un escarmiento con los presos de la Modelo; los “militares traidores que se alzaron contra el pueblo”, los que celebran con champán las victorias enemigas. Tendrán la satisfacción que buscan el 22 de agosto.

Los comunistas son científicos o eso dicen y tienen “la fórmula”, la infalible, según Castro, el comandante jefe del 5º regimiento: Matar y matar, sin descanso, y luego, por fin, construir el socialismo. Así de sencillo, así de fácil. Ante Dolores, Castro presume con una media sonrisa que eso de matar es para él un “problema teórico” resuelto. No tardará en arrepentirse de su arrogancia.

Todos piden sangre, insaciables, todos menos Prieto, que clama por radio piedad para el enemigo de retaguardia. Es el único. En agosto no hay otro. Su grito: ¡No les imitéis! aparece en varios periódicos como ¡No les matéis! Al caso es lo mismo y suena igual. Pero no valdrá de nada.

Cuantificar, sumar… ¿cuándo sabremos la cifra aproximada de lo que se mató en Madrid entre julio del 36 y enero del 37? Da miedo imaginarla.

Paracuellos es el broche, el “grande finale” de un ajuste de cuentas implacable. Su apoteosis siniestra.

Paracuellos. Pintura de Carlos Sáenz de Tejada

¿A quien salvar? ¿A quien condenar?

Dice Castro:
España. Ni unos ni otros la querían como era… Las dos partes que no la querían como era se preparaban para destruirla… Cada parte tenía la ilusión de una España… Los comunistas de la suya.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Desmemoria de García Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (IX)

Amor Nuño y Paracuellos
por El Rufián Melancólico

La polémica salta con la aparición en 2004 del libro de Jorge M. Reverte La batalla de Madrid, publicado en la colección Contrastes de la editorial Crítica. Es en sus páginas donde aparece la primera acusación de la implicación directa del entonces secretario de la Federación Local de la CNT madrileña, Amor Nuño, y por tanto de la CNT, en la matanza de Paracuellos.

Amor Nuño

La prueba documental , el acta de una reunión del Comité Nacional de la CNT, que avala acusación tan grave es descubierta por el autor en los archivos de CNT microfilmados y conservados en la Fundación Anselmo Lorenzo de Madrid. Aunque llama la atención y resulta extraño que no se enseñe la fotocopia del documento en libro tan bien ilustrado y ni siquiera se aporte el numero del código del microfilm, dada la importancia del descubrimiento.

Tan solo se nos avanza que es el acta de una reunión del Comité Nacional de la CNT celebrada el 8 de noviembre. Allí, el representante de la F.L (se infiere que es Amor Nuño, aunque no se le nombra en el acta) informa del acuerdo adoptado el día anterior por la Federación Local y la JSU para proceder con los presos acusados de fascistas que nutren las prisiones madrileñas. El acuerdo implica dividirlos en tres grupos. El primero, el de los considerados “fascistas y elementos peligrosos” serán ejecutados inmediatamente. El segundo será trasladado a la cárcel de Chinchilla y el tercero, los que no presenta ningún peligro, serán puestos en libertad para ganar prestigio humanitario frente a las embajadas que no han dejado de denunciar la brutal represión de retaguardia que asola Madrid desde el inicio de la guerra.

Nos fiaríamos de lo que nos cuenta Jorge M. Reverte si pusiera el papel sobre la mesa y demostrara que lo que él dice que dice el documento es lo mismo. Pero no lo ha hecho y lo que es peor, la FAL, que en un principio negó la existencia del acta -ahora dice que si, que existe- tampoco la enseña o publica en sus medios como el periódico CNT.

Hablamos pues de un papel que ni Reverte ni la FAL-CNT quieren enseñarnos. Los paladines de la memoria parecen temer a la luz y los taquígrafos. ¿Por qué?

Santiago Carrillo (Fuente: Archivo Rojo)

La polémica no ha dejado de alentar desde entonces y quedan para el recuerdo de la misma el artículo de Patxo Unzueta en el País del 27 de octubre de 2005 y la respuesta mendaz de Carrillo al día siguiente en las páginas del mismo periódico. Hablará también el historiador Javier Cervera, buen conocedor del asunto, que pondrá muchos reparos a la tesis de Reverte, cosa que por cierto no hará Anthony Beevor en su particular “batalla de Madrid”.

Recientemente la polémica ha rebrotado con mucha fuerza. Jorge M.Reverte , que ve como su revelación no merece el crédito académico que el cree merece, ha publicado otros dos nuevos artículos, insistiendo con más fuerza aún en la responsabilidad de Amor Nuño. El primero: «Paracuellos 7 de noviembre de 1936» apareció en el periódico El País del 5 de noviembre de 2006. Pocas novedades aporta de lo anteriormente dicho y una vez más nos escatima el acta en su integridad. Su segundo artículo: «Sobre la inocencia», ha aparecido muy recientemente en el mismo periódico y una vez más vuelve a la carga sobre la responsabilidad de Amor Nuño y la CNT y lamenta la aureola de inocencia que sin embargo arrastran sobre su responsabilidad en la matanza.

Matanza que, para mayor ceremonia de la confusión, el historiador Antonio Elorza en su articulo «Codovilla en Paracuellos», atribuye a la decisión de Vittorio Codovila, el “camarada Medina”, representante máximo entonces de la KOMINTERN en España. Defiende tal aserto sobre la base de los documentos recientemente investigados en los archivos de Moscú que prueban que era él quien realmente detentaba la máxima autoridad en el PCE. Nada nuevo, por otro lado, y sobra decir que tampoco esta vez se aporta la menor prueba documental que relacione a Codovilla con Paracuellos.

Melchor Rodríguez

Frente a tal avalancha aparecen por vez primera artículos de representantes “oficiosos” del movimiento libertario y también de periodistas bien informados de los sucesos de Paracuellos, que niegan la acusación que se le hace a Amor Nuño y a la CNT y declaran su absoluta inocencia en tal hecho. En algunos textos, como los de Rafa Cid, se apela a la memoria del anarquista Melchor Rodríguez, que desempeñará la Dirección General de Prisiones por delegación de su titular, Carnero, que desaparecerá de Madrid junto a García Oliver tras marchar el gobierno a Valencia, y que dio muestras sobradas de su valor al enfrentarse a cuerpo limpio a los milicianos del Campesino cuando pretendían asaltar la cárcel de Alcalá de Henares y matar a los presos. Apela también Rafa Cid, muy imprudentemente en mi opinión, a la humanidad del entonces ministro de Justicia Juan García Oliver, que había nombrado a Melchor en el cargo.

El artículo más significativo y extenso en esta defensa de la inocencia de Amor Nuño y CNT y la inconsistencia de las acusaciones de Reverte, lo firma el periodista Jesús Salgado y va a ser profusamente difundido en las “redes libertarias” de Internet. No faltará tampoco la voz de un viejo militante cenetista de aquellos días, Gregorio Gallego, que antes de morir y en una larga entrevista publicada en Solidaridad Obrera desvinculará rotundamente a la CNT de Paracuellos y afirmará sin pudor que lo que la CNT quería “era salvar vidas”.

Arrojar luz sobre esta polémica, intentar situar sin argumentos torticeros la responsabilidad de los cenetistas y la de los comunistas en la matanza, proponer nuevos nombres de un lado y de otro y sacar a flote documentos importantes del AHN nuca citados hasta ahora en el debate es la tarea que nos proponemos abordar en estas nuevas entregas de la Biblioteca Fantasma.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Desmemoria de García Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (VIII)

El primer número de la colección A penique, editado por La Biblioteca Fantasma, ya está disponible en la red. Basta que pulsen sobre la imagen para descargar el libro en pdf de 114 páginas y 3,54 Mb. de tamaño.

El libro consiste en la reedición de García Atadell, hombre símbolo, de la Editora Nacional de Bilbao, con notas en los márgenes obtenidas de los comentarios que se han dejado en esta serie dedicada a Atadell. Se incluye además la serie publicada aquí por El Rufián Melancólico, también con notas diversas en los márgenes. Uno de los capítulos, el dedicado a Koestler, está disperso entre las páginas del libro. Un prólogo de Bremaneur presenta el libro y aporta una pequeña historia bibliográfica de la edición primigenia.

Hubiese querido añadir un índice de nombres y una bibliografía, pero eso quedará para una segunda edición que espero tener terminada muy pronto. Ésta, además, quedaría limpia de erratas e incluiría enlaces en el texto y todas las sugerencias que surjan por parte de los lectores.

Espero que disculpen los errores de cualquier tipo que vean en el documento. No soy ni tipógrafo ni diseñador ni editor ni experto en el tema. He hecho lo que he podido con todo el material que amablemente han ido dejando en esta biblioteca. Quisiera que la colección A penique continuara con más ediciones. Estoy seguro de que será posible con su ayuda. Muchas gracias a todos.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Desmemoria de García Atadell, Paracuellos y Amor Nuño (VII)

Conversión y muerte de Atadell
por el Rufián Melancólico


La Diligencia que hace constar la lectura de los cargos a Agapito García Atadell tiene la fecha del 29 de junio de 1937. Se efectuó en la prisión provincial de Sevilla, asistiendo el juez instructor, su secretario y el defensor de Agapito, un capitán de infantería llamado Carlos Gómez Cobían.


Cuando se le preguntó antes de efectuarle la lectura si tenía algún motivo para recusar al tribunal que le juzgaba, Atadell contestó:


“Que inhibidas las autoridades de la Comandancia Militar de Canarias a favor de las autoridades judiciales del Ejercito del Sur, deben estas a su vez inhibirse a favor de las del Ejercito del Centro en cuyo territorio tuvieron lugar los hechos que se le imputan y donde residen personas que evadidas de Madrid, pueden atestiguar y considerar todas las manifestaciones hechas por el compareciente”.


En el siguiente punto también mostró Agapito su desacuerdo:


“Si tiene que enmendar o ampliar sus declaraciones, dijo: Que solo en un momento de extravío pudo reconocer como suyo todos los …(ilegible) recogidos en la Prensa madrileña sobre su actuación y que el declarante no tenía control ni fiscalización alguna sobre la misma.


“Si se conforma con los cargos que se le hacen en el escrito de que trata el artículo cuarenta y dos y que se le ha leído dijo: que no”.


“Si interesa a su defensa que se ratifique en sus declaraciones algún testigo del sumario , o que se verifique alguna diligencia de prueba y cual sea esta, dijo: que se cite a Rafael Matilla Estrena, Secretario de Don José Antonio Primo de Rivera y miembro del Consejo Nacional de Falange Española, actualmente en Salamanca; y al Señor García Heredia, ex diputado de la Ceda, de igual residencia, ya que el primero permaneció mucho tiempo en la comisaría a cargo del declarante, hasta que se trasladó a la Embajada de Rumanía, y el segundo enviado desde la comisaría a su cargo a la Dirección General de Seguridad.”


Auditoría de Guerra. Sevilla. Testimonio de la declaraciones prestadas en la causa 717 de 1936 por Agapito García Atadell. Ramo separado nº40. AHN-FFCC-CG


A continuación de esta diligencia en la que sus reclamaciones fueron escuchadas pero no atendidas, se practicó otra. En ella se le da conocer la composición, Presidente y vocales, del Consejo de Guerra que le va a juzgar. En este asunto Atadell manifestó no tener motivo de recusación alguna.


Hasta aquí llega la información contenida en los archivos de la Causa General. No hay un solo documento o noticia del juicio y muerte de Atadell en Sevilla. Completar la historia con nuevos materiales procedentes de los archivos exigiría profundizar en dos de ellos; el primero el del SIMP, (Servicios de Información y Policía Militar) que se encuentra en los Archivos Militares de Ávila y en cuyos índices figura el expediente Atadell. Dos veces he intentado acceder a el y las dos he salido con el rabo entre las piernas. Por otro lado estarían los juzgados militares, en este caso los de Sevilla, que conservarían el sumario y los documentos relativos a la ejecución, levantamiento del cadáver, partida de defunción, entierro, etc.


No se tampoco si existen noticias del suceso publicadas por el ABC sevillano en los días posteriores de la ejecución, aunque algunas leyendas si que he llegado a escuchar, como la de los falangistas que manejaron el garrote y las dificultades que tuvieron con el tornillo. Dos perros hicieron justicia titulaba haciéndose eco de ella el sevillano Quico Rivas su ensayo sobre Atadell, escrito y publicado en los primeros años noventa por la revista El Canto de la Tripulación.


La información en cualquier caso más completa que disponemos de cómo Agapito afrontó en la cárcel sus últimos momentos nos llega por dos libros. El primero, La Brigada del Amanecer.- Crímenes , proceso y muerte de Agapito García Atadell editado por la librería Santaren de Valladolid, publicará integra la sentencia de muerte contra Atadell y Penabad y la condena a 20 años de cárcel a Ernesto de Ricord , del que se señalará para mayor confusión que ha intervenido en el sumario con dos nombres distintos.


De los prolegómenos del Consejo de Guerra y del ambiente que lo rodeaba nos cuenta:


“A las 10 de la mañana del día 1 de julio de 1937 se reunió en Sevilla conforme estaba dispuesto, en la sala segunda de la audiencia del Consejo de Guerra ordinario de plaza, para ver y fallar la causa instruida contra Agapito García Atadell, Pedro Penabad Rodríguez y Ernesto de Ricort Vivó , acusados de del delito de rebelión militar los dos primeros y de auxilio ala rebelión el segundo.


Desde mucho antes de la hora indicada acudieron a la Audiencia muchísimos jefes y oficiales de los distintos cuerpos de la guarnición, abogados del ilustre Colegio y numeroso público. En las puertas de del edificio y en sus alrededores unas parejas de Seguridad cuidaban del mantenimiento del orden. A la hora de comenzar el Consejo la sala estaba totalmente ocupada, tanto en la parte destinada al público como la reservada a militares y abogados.


Constituido el consejo en la forma dicha, el presidente pregunta al juez instructor si los procesados desean asistir a la vista, contestando estos afirmativamente. Acto seguido el presidente ordena la presencia de los procesados, que comparecen ante el Consejo escoltados por dos parejas de la Guardia Civil.


El presidente da la orden de que mientras dure el consejo sean quitadas las esposas a los detenidos”


El segundo libro es el tan citado ya, García Atadell; hombre símbolo, de la Editora Nacional. Aquí nos presentan el momento en que Atadell sufre su particular caída del caballo camino de Damasco.


“La actitud de Atadell con la que pareció querer desvirtuar a fuerza de seguridad en sí mismo la formidable prueba acumulada contra él, duró hasta la lectura del informe fiscal. A medida que en el se precisaban los detalles de la actuación roja y el juicio que ante la Moral y el Derecho merecía la participación en ella de los procesados, pudo observarse como a Atadell se le demudaba visiblemente el semblante. Su cabeza fue paulatinamente inclinándose contra el pecho, permaneciendo ya en esta postura hasta el término de la vista.


Cuando fue preguntado si tenía algo que alegar contestó con un apenas perceptible gesto negativo sin pronunciar palabra alguna .


Era evidente que un cambio profundo se había operado en su espíritu en el espacio de breves minutos. El hombre que salió del acto del juicio era otro distinto del que había entrado en él. Por primera vez, Agapito García Atadell daba la sensación de un hombre abrumado por el peso de la enorme criminalidad de su ejecución”.


García Atadell, hombre símbolo. Editora Nacional. Bilbao


El 4 de julio de 1937, tres días después de conocer la sentencia de muerte escribe a su mujer:


“Señora doña Piedad Domínguez Diaz.- Villa-María. Residencia de las hermanas de la Caridad.- En Hendaya (Francia).


Piedad de mi alma: supongo en tu poder dos cartas mías. Afortunadamente el giro tuyo llegó a mi poder y con el pude pagar a quien debía. Gracias. De Manolita solo recibí de lo que tú le enviaste 200 pesetas. No le gires más. Y paso a lo que más me interesa: Estoy bien y con el ánimo bien dispuesto para lo que venga: hoy domingo, hice una rectificación pública de mi pasado. Alégrate, como yo te veo alegrar, Piedad mía. Ayer sábado, me confesé y hace apenas dos horas que he recibido la Santa Comunión. En mis cartas nuca te dije nada, pero escucha, creo y tengo Fe. Algo emocionado te escribo. No es para menos. Desde hace ocho meses, rezo y pido a Dios por ti. Alégrate y anima ese buen corazón. No todas habían de ser tristezas para ti y para mí.


Ha días te di poder para contraer ahí mi matrimonio canónico. Ya supongo que estará realizado o en vías inmediatas de realización. He cumplido mi promesa para contigo y para con Dios. El poder a que aludo lo mandaron por orden del ilustrísimo señor Vicario General de la Archidiócesis de Sevilla, libre de todos los obstáculos.


Ya sabes, pues, mis intenciones. Si algo ocurriese te dejo la más completa libertad para que adoptes el estado que más convenga a tus inclinaciones y sentimientos.


Quiero que se cumplan las siguientes promesas que yo hice.


Dar una misa al Santísimo Ecce Homo de Vivero-Misericordia


Otra a San tirso de Portocelo

Otra a San Andrés de Tejido

Otra, a la Santísima Virgen de Lourdes de Vivero

Otra, en la iglesia de Santiago de Bravos. Todas ellas en intención mía y de Pedro. Sobre esto nada más.” (…)


La rectificación pública de Atadell nos la ofrece el libro editado por Santaren. Leyéndola salta a la luz lo cerca que andaba su confesor mientras la escribía.


“Como públicos ha sido mis ataques a la Santa Madre Iglesia y a su ministerio, ataques lanzados por mi desde la prensa y la tribuna pública, quiero que sea mi retractación justo castigo a un pasado el cual detesto, si bien en la penitencia he encontrado saber morir en paz de religión, de salud espiritual y de bienaventuranza. Son muchas las ofensas por mi cometidas contra las autoridades legítimas de dios en la tierra. A todas ellas pido les pido perdón y con el perdón la bendición que me redima en la vida y en la muerte del pasado, harto agitado para la paz del espíritu y la salud del alma, que solo se puede encontrar abrazando como abrazo la verdadera religión, que no es otra que la de Jesucristo a quien ofrezco mis actos en el porvenir, redimido por su divina voluntad en mi pasado. Así sea.- Agapito García Atadell. Prisión Provincial de Sevilla a 4 de julio de 1937.


Los de la Editora Nacional no se hacen eco de esta retractación, la Falange nunca se caracterizó por su excesivo amor a lo divino, pero incluyen otras tres cartas de Agapito a Piedad antes de ser agarrotado. En una de ellas fechada el 7 de julio de 1937 la dice:


“En estos últimos meses he meditado y leído mucho la vida de los Santos: soy católico. Confesé y comulgué y vivo contento: Dios es infinitamente misericordioso y se apiada de los que, extraviados, vuelven a la senda de la cual jamás han debido separase.”


La última carta, la que mas fama ganará, la escribe en capilla, pocas horas antes de su ejecución. El destinatario es su antiguo amigo y ya ex correligionario Indalecio Prieto.


Hospital de la Santa Caridad

Sevilla 15 de julio de 1937


Señor don Indalecio Prieto Tuero


“Mi amigo Prieto: Ya no soy socialista. Muero siendo católico. ¿qué quiere que yo le diga? Si fuese socialista y así lo afirmase a la hora de morir, estoy seguro que usted y mis antiguos camaradas lamentarían mi muerte y hasta tomarían represalias de ella. Hoy, que nada me une a ustedes, considero inútil decirle que muero creyendo en Dios: Usted, Prieto, antiguo amigo y antes camarada piense que aún es tiempo de rectificar su conducta. Tiene corazón y ese es el primer privilegio que Dios les da a los hombres para que se consagren a Él. Rezaré por usted y pediré al Altísimo su conversión.


García Atadell, hombre símbolo. Editora Nacional. Bilbao




Cuenta el libro García Atadell, hombre símbolo que al salir de la capilla camino del garrote “execró por última vez de la hora en que emprendió el camino socialista y se dejó seducir por sus falacias. Subió al patíbulo con paso firme y lanzó desde el un viva a Cristo Rey. Fueron sus palabras finales.”


Sin embargo en el otro libro, el de la editorial Santaren, la versión que ofrecen parece ajustarse más a la verdad y lo del grito final desaparece.


“Mientras tanto, en la Capilla, García Atadell que ha fumado más de treinta cigarrillos, siente como un estremecimiento:


-Tengo frío- dice.


No hace frío alguno, pero le confortan con un gran vaso de coñac. Y así avanzó la noche hasta que las velas que alumbraban a la Virgen Morena, empiezan a perder su luz ante la luz del día que llegaba con tantas prisas.


Llegó la hora inaplazable. La hora fatal escrita en todos los sinos de los hombres.


-Es preciso… indicaron a Atadell .


Se puso blanco de repente. Sabía que esa hora tenía que venir. Conocía que los minutos eran la única medida del tiempo que él podía utilizar. Y sin embargo lo efímero de un minuto tenía el valor trascendental y suntuoso de un siglo.


La comitiva se puso en marcha. Los hermanos de la Paz y Caridad, prodigaban consuelos. El confesor, mostraba a García Atadell un crucifijo y le señalaba el cielo como lugar al que pueden llegar los arrepentidos.


Las orejas de todos los presos estaba pegadas a la mirilla de la puerta de la celda. Percibían el paso de la fúnebre comitiva y la espiaban con los pelos de punta.


Al entrar en el patio y encontrarse con el patíbulo, garcía Atadell se detuvo en seco, como si los pies se le hubieran clavado en el suelo.


Se pasó la mano por la frente y avanzó con lentitud.


Al poner el pie en el primer banco del patíbulo, se volvió al sacerdote y la beso las manos.


-Perdón, por última vez- dijo.


Y enfrentado con el verdugo le preguntó:


-¿Dónde he de sentarme?


El verdugo le señaló el banquillo.


Se sentó García Atadell. El verdugo le acomodó para que el cuello pudiera ser abarcado por la argolla.


Unos minutos nada más… apretó el torniquete, y el rostro del reo se amorató. Su cuerpo que había sido atado previamente de pies y manos, tuvo un estremecimiento brutal, que hizo mover a todo el patíbulo.


La justicia de los hombres se había cumplido en la persona de García Atadell…


Poco después en la puerta de la cárcel ondeaba la bandera de luto.


Y aquella noche Don Gonzalo de Sevilla, el gran capitán de España, en su charla de radio, comenzó diciendo:


-Hoy se ha cumplido la sentencia a que el Consejo de Guerra condenó a García Atadell y a Pedro Penabad. Cualquiera que fuesen los delitos que hubiesen cometido estos dos reos, hay que reconocer que han muerto con la tranquilidad de hombres muy hombres y muy cristianos. Seguramente que estas últimas palabras llamaran la atención de tantos seres extraviados por los errores de los dirigentes marxistas. Ambos expresaron su arrepentimiento por el error a que les condujo una infame política y marcharon hacia Dios, que les acogerá en su seno. Que dios los tenga después de haberles perdonado…


La Brigada del amanecer.- Crímenes, proceso y muerte de Agapito García Atadell. Librería Santaren. Valladolid

 
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